Esclava de su imagen


Esclava de su imagen


Ella, ella es esclava de su apariencia.
Le es difícil hablar con un ser fuera de su propia imagen sin que el rojo exagerado, ardiente y abrasador se apodere de sus mejillas y la deje en un estado de vulnerabilidad. Es un arma que le quita la dignidad y la deja en la más grande humillación.

Ella, ella es esclava de sus facciones.
Sus ojos inmaduros a primera vista la dejan al asecho de lo desconocido y de la verdad; es el débil foco de una mentira que la lleva a auto delatarse. Además, porta una melena imponente y descomunal que le dificulta la espontaneidad, piensa que si no tuviera esta preocupación sería libre de preocupaciones innecesarias.

Ella, ella está condenada a mirar al piso.
Su estatura le impide jugarse el alto status, le impide el éxito en lo que un promedio lograría y la abstiene de su potencial. Es una característica que no la ayuda más que a darse lástima y compararse con lo que no le corresponde.

Ella, ella es un alma andante.
Tiene la mente pensando en aquello imposible, lo que es posible lo ignora y se deja influenciar por una idea incierta. Cada vez que se topa con el público, con la audiencia de su cotidianidad se envuelve en los acogedores brazos de la soledad, porque es su lugar seguro, su protección de lo desconocido, es la prevención de lo ficticio.

Pero ella, ella no por esto dejará su esencia atrás.


 

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