Niñera moderna de tiempo completo



Cuando mencionamos el término infancia, normalmente se nos vienen a la cabeza nombres como “Disney XD” o “Cartoonetwork”, canales de televisión que muchos de nosotros, generación Z, recordaremos con nostalgia. Ahora bien, ¿Desde cuándo dejamos de pasar una tarde de Monopoly jugando con la familia por consumir vídeos inútiles de treinta segundos? Hoy en día resulta imposible hablar de sociedad sin mencionar a las redes sociales, una herramienta que ha llegado para revolucionar diversos aspectos de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, estos centros de difusión de opinión se han convertido en nuestras niñeras de tiempo completo, relevando a la familia de su trabajo formativo como piedra angular de cualquier sociedad.  


Los invito a que regresemos al año 1995, Randy Conrads crea el sitio web classmates.com, la primera red social. El propósito de esta red era restablecer la comunicación con amigos antiguos del colegio, universidad, etcétera. ¡Ese era el propósito de cualquier red social pionera!, facilitar la comunicación. Pero ¿Y ahora? Claro, ustedes dirán que las redes les permiten saber de una persona a más de veinte mil kilómetros, desde que tenga internet y un dispositivo con conectividad. Y esto es verdad. Pero ¿Qué me dicen ustedes de los que están a tan solo 10 metros? ¿Con los que cenan, duermen, con los que viven bajo el mismo techo y las mismas 4 paredes?   


Nos estamos desconectando en los tiempos en los que suponía que íbamos a estar más conectados. Nos estamos desconectando del mundo real por estar viviendo en el virtual. Prácticamente nos hemos mudado de realidad.

 

Esta desconectividad está produciendo la involución humana, pues, las habilidades de interacción social se deterioran y la sociedad se reduce a personas inhumanas. Desde nuestros antepasados poniéndose de acuerdo para casar un bisonte hasta el equipo encargado de la misión apolo 11 para llevar al hombre a la luna, la interacción social ha sido fundamental para el desarrollo de la humanidad. Las redes nos están deshumanizan en el sentido que perdemos la sensibilidad innata hacia los demás. Queremos llegar a marte, pero somos personas adoctrinadas por las redes para ser egoístas e intolerantes, incompetentes para el trabajar en equipo. 


Asimismo, las personas criadas por las redes son incapaces de afrontar situaciones difíciles pues son débiles y padecen enfermedades mentales. Antes que nada, quiero que levanten la mano las personas que usan Instagram (…) Como podemos ver más del (porcentaje aproximado) levantó la mano. De las personas que levantaron la mano, ¿No les ha pasado que ven el post de una persona que está en la playa, feliz, despreocupada y sienten una sensación repentina de envidia porque en cambio ustedes tienen que estar estudiando para el examen de algebra de mañana? 


¿Por qué nos sorprende entonces que varios jóvenes de esta generación sufran de problemas psicológicos? El ejemplo que les acabo de mencionar es un ejemplo reducido de las constantes comparaciones entre usuarios que solo consiguen destruir la autoestima. Constantemente vivimos comparándonos en las redes a imágenes con al menos un filtro y con 15 minutos mínimo de planificación. Creemos que valemos menos porque no somos igual de atractivos, no tenemos los mismos ingresos, dicho de otra manera, no somos personas perfectas disfrutando de vidas perfectas como lo ilustran en las redes.  


A pesar de las consecuencias que traen las redes, decidimos seguirlas ciegamente bajo el engaño que nos repetimos constantemente “yo tengo el control”. Hemos llegado al punto que decidimos creerle más a un influencer sin ningún conocimiento en Tik Tok que a nuestra propia familia. Sin darnos cuenta, estamos provocando el colapso de la sociedad empezando por la destrucción de sus cimientos, que son la familia. Como Manuel Ocampo, doctor en filosofía y letras, dice: “La sociedad no puede subsistir sin la familia como el cerebro no puede subsistir sin las neuronas” Es por esto que temas como la salud mental es más notorio en nuestra generación que en otras como la generación X o la generación Y. ¿Acaso no lo ven? Al desplazar a la familia de su trabajo formativo como piedra angular de una sociedad prospera, nos hemos vuelto una sociedad huérfana en manos de las redes. Huérfana de sabiduría, huérfana de razón, huérfana de ética, huérfana de esperanzas de un futuro mejor. 


No les estoy diciendo que desinstalen todas sus redes, lo que les propongo es que cuando tengan la oportunidad de pasar tiempo con personas cercanas, guarden sus celulares. Cuando estén con sus abuelos, pregúntenles cómo fue su niñez, como eran sus padres, cuáles eran sus gustos. Levanten la mirada y se darán cuenta que existen colores más emocionantes que los que pueden ver en una pantalla. 


Gracias.


Imagen: okdiario. (2015, 12 noviembre). Consejos sobre el uso de la tablet por los niños. https://okdiario.com/img/bebes/2015/11/tablet-5.jpg

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