PINTAR LAS CALLES PARA DARLES VOZ
PINTAR LAS CALLES PARA DARLES VOZ
Al salir ustedes a caminar por las calles de Bogotá, estoy seguro de que más de una vez se han encontrado con mensajes normalmente breves escritos en las paredes de los edificios con gran frecuencia elaborados contra de la voluntad del propietario y que en algunos casos pueden estar acompañados por imágenes o no. Pero ¿alguna vez se han parado a contemplar el grafiti y tratar de descifrar cual es el mensaje del autor o que impacto busca generar con la obra?
El grafiti suele tener una connotación negativa y su práctica suele asociarse al vandalismo. Este vínculo tiene su origen en la “teoría de las ventanas rotas”, propuesta por los criminólogos Keeling y Wilson en 1982, basada en la idea de que pensar en las consecuencias de la delincuencia urbana contribuye a su perpetuación y, por tanto, facilita su erradicación. Es un hecho, que las autoridades tienen una tolerancia cero con el grafiti, lo que contrasta con el estímulo y apoyo que suele dar al arte urbano, que se ha convertido en los últimos años en un impulso turístico y económico para las ciudades del mundo.
El uso del grafiti no es un fenómeno reciente. Se han encontrado restos en las pirámides de Egipto, Pompeya, algunos edificios medievales e incluso en los muros de la Alhambra de Granada, lo que demuestra la presencia de este tipo de arte desde siglos atrás. En la tradición del siglo XX se suelen distinguir dos tipos principales de grafitis: por un lado, el grupo europeo, cuya orientación macro política está cargada de mensajes de venganza política y social, y por otro lado, la tradición americana. que se centra en la macropolítica asociada con la música rap y la música hip-hop se asocia con más estética y referencias al gueto.
Retomando el concepto anterior, Armando Silva expresa como, el arte urbano a lo largo del tiempo ha pasado de estar representado en un muro a ser parte de la teoría de la percepción social en Colombia. De acuerdo con este autor, el arte urbano es un arte que debe ser visto y valorado por todos por igual y es por ello por lo que no está en un museo, pero por el hecho de no estarlo no debe ser considerado como vandalismo. Al contrario, como este autor menciona, este tipo de urbanismo es la manera en la que el pueblo se expresa y la libertad del pueblo debe ser algo que siempre este asegurado. Como se ha mencionado anteriormente, el grafiti es parte de la percepción social: es decir, de la manera de como la ciudadanía entiende su entorno y el grafiti es parte de ella al estar presente en sus vidas.
En resumen, es válido decir que el arte urbano es parte de la identidad urbana, pues es considerado como un evento cultural que expresa las preocupaciones de la misma sociedad, siguiendo una estructura artística. Armando Silva afirma (Silva, 2014) “así como hay una necesidad de que existan canales de expresión en los medios de comunicación, también hay necesidad del grafiti”. Los medios de comunicación procuran divulgar o comunicar aspectos de la sociedad, situaciones y acontecimientos dentro de la misma, pero ligados a una “restricción comunicativa” que impide en muchas ocasiones se exprese lo que realmente acontece. En sentido contrario, el grafiti es un canal de comunicación que otorga voz aquellos que no han tenido oportunidad de ser escuchados y que retratan sus pensamientos por medio de obras que muestran una crítica a la sociedad actual sin ningún tipo de censura. Y ahora les pregunto a ustedes, ¿les gustaría vivir en un mundo en el cual no se les permite expresarse?
Gracias
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